martes, 3 de enero de 2017

De Alepo sale más propaganda que noticias, dice Patrick Cockburn. El yihadismo como fuente de información de los medios occidentales.



En "La Yihad mediática occidental queda al descubierto en Alepo", Adolfo Ferrera nos decía: "No estamos hablando de periodismo sino de propaganda de guerra moderna", Evidentemente, esto es indiscutible. Habrá quien pueda pensar que algo parecido sucede en todas las guerras, pero es una cuestión de grados. Lo que hemos vivido con el tratamiento informativo por parte de los medios de comunicación, ha supuesto una salto cuantitativo tremendo en relación con casos anteriores. Hasta tal punto, que la información sobre lo real desapareció por completo para dejar paso a culebrones melodramáticos de propaganda yihadista que pretendieron colarnos como información,

Patrick Cockburn acaba de publicar un artículo en CounterPunch con el título "De Alepo sale más propaganda que noticias".  Comienza haciendo notar algo muy relevante. En la batalla de Alepo no se produce un apagón informativo como sí está sucediendo con Mosul, sino una sustitución sin precedentes de los emisores de información convencionales: el periodista en el terreno, que informa de lo que sucede y que ejerce el papel de emisor base de información, ha sido sustituido por el colaborador del yihadismo que hace llegar a los medios la narrativa de lo que sucede acorde los intereses de los grupos yihadistas:
"Se ha vuelto más peligroso ser un corresponsal extranjero que informa sobre la guerra civil en Siria. Esto se debe a que los yihadistas, que tenían el poder en el este de Alepo, fueron capaces de excluir a los periodistas occidentales -que serían secuestrados y muy probablemente asesinados si hubieran ido allí- y reemplazarlos como fuentes de información con "activistas locales" marcadamente partidistas que no pueden evitar estar bajo el control yihadista. 
Los medios de comunicación extranjeros han permitido - por ingenuidad o por interés propio - que dominen la agenda de noticias personas que solo pueden operar con el permiso de grupos de Al-Qaeda, como Jabhat al-Nusra y Ahrar al-Sham. 
El precedente establecido en Alepo supone que quienes tomen parte en cualquier conflicto futuro, pondrán interés en disuadir a los periodistas extranjeros que podrían informar de manera más objetiva. Secuestrándolos y matándolos, es fácil crear un vacío de información que es altamente demandada, y que, en el futuro, sería suministrada por informantes que mostrasen simpatía o estuviesen a merced de las mismas personas que han excluido a los periodistas extranjeros (como han hecho en el caso actual los yihadistas que controlaban el este Alepo).  Matar o secuestrar a los periodistas extranjeros, resultó ser un movimiento inteligente por parte de los yihadistas, porque les ha permitido establecer un control sustancial de las noticias que llegan al mundo exterior. Esta es una mala noticia para cualquier periodista independiente que entre en su territorio y amenace su monopolio de información."
A continuación, Patrick Cockburn recuerda algunos casos, como el del periodista James Foleysecuestrado y decapitado por el Estado Islámico en el noroeste de Siria en agosto de 2014. Esta exclusión de la prensa extranjera va acompañada con la represión de posibles informadores locales de noticias, algo que ejemplifica a partir de las palabras de un joven "activista sirio de los medios de comunicación" que responde al nombre de Issa"controlan lo que podemos y no podemos decir; o estás de acuerdo con sus reglas y políticas o desapareces", dice este joven sirio refiriéndose a los yihadistas.


James Foley, instantes antes de ser decapitado

En un primer momento, en 2011 y 2012, todavía podían encontrarse "activistas genuinos de oposición independientes que operaban dentro de Siria", dice Cockburn. Sin embargo, a medida que los yihadistas se fueron haciendo con el control de amplias regiones, tales activistas fueron silenciados, asesinados o forzados a huir al extranjero.

En este contexto, los medios de comunicación internacionales transmitieron videos y entrevistas a través de Skype desde Aleppo oriental presentando como información veraz lo que carecía de credibilidad:

"No había ninguna señal de los 8.000 a 10.000 combatientes armados que la ONU estimaba que había en Aleppo oriental. De hecho, no recuerdo haber visto a nadie con una pistola o ocupando una posición fortificada en estos vídeos desgarradoras. Los únicos habitantes visibles de Alepo eran civiles desarmados (...)"
Sin embargo, Cockburn considera que sería "ingenuo" que esta labor de falsa información monitorizada por el yihadismo a modo de "relaciones públicas", fuese un trabajo exclusivo de tales grupos. Cockburn considera que "los gobiernos extranjeros desempeñan un papel bastante abierto en la financiación y en la formación" de estos especialistas en hacer llegar material de prensa a los medios occidentales.

Cockburn considera que los medios occidentales han permitido que la información "se convierta en un conducto para la propaganda en favor de uno de los lados en este conflicto salvaje". Han validado como auténtica una "información partidaria (...) producida por personas que viven bajo la autoridad de movimientos yihadistas que torturan o matan a cualquier crítico o disidente".

Termina su artículo diciendo que los medios occidentales:

"han sido alimentados con cuchara por los yihadistas y sus simpatizantes, que hacen imposible que observadores independientes visiten las áreas que controlan. Mediante la reproducción de dichas fuentes tan contaminadas, los medios de comunicación dan a grupos como Al-Qaeda todo el incentivo para seguir matando y secuestrando a periodistas, con el fin de crear y beneficiarse de un vacío de noticias que luego solo ellos pueden llenar".
John Pilger recordaba no hace mucho, que un ex funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores británico, Carne Ross, responsable de las sanciones contra Irak, le había confesado una vez: “Alimentamos a los periodistas con noticias de inteligencia convenientemente esterilizadas, o bien silenciamos toda información. Así funciona esto". Lo que ahora nos cuenta Patrick Cockburn en su artículo sobre Siria no es muy diferente. Solo que ahora quien desempeña ese papel son los propios grupos de la Yihad. 

Sin embargo, Patrick Cockburn no profundiza en una realidad: esto ocurre porque a los medios de comunicación les interesa dar publicidad a la propaganda yihadista. Nunca veremos noticias de los medios rusos o iraníes, que siempre nos podrían facilitar otra visión de los acontecimientos, permitiendo contrastar. En el fondo, estamos ante una yihad mediática, como dice Adolfo Ferrera, formada no solo por los yihadistas y sus colaboradores en el terreno, sino también por nuestros medios de comunicación. 

Patrick Cockburn se plantea en su artículo la disyuntiva sobre si los medios de comunicación extranjeros permiten toda esta propaganda, camuflada como información, "por ingenuidad o por interés propio".  Diríamos que lo que sí resulta ingenuo es pensar que los medios de comunicación occidentales pudiesen actuar "por ingenuidad"Sería tanto como creer que las cigüeñas son las que traen a los bebés.



Publicado originalmente en: El blog del viejo topo

No hay comentarios:

Publicar un comentario